Que pasa con los trabajadores si se vende una empresa

Qué ocurre con los empleados tras la adquisición

Supongamos que un fabricante de artículos deportivos se fusiona con otro fabricante de artículos deportivos. Antes del acuerdo de fusión y adquisición (M&A), cada empresa tenía sus propios trabajadores dedicados a la producción, publicidad, análisis, contabilidad y otras tareas. Tras el acuerdo de fusión y adquisición, algunos empleados pueden ser despedidos. A corto plazo, esto significa que los empleados de ambas empresas pueden tener que ser trasladados o despedidos.

Una fusión es cuando dos empresas se combinan para formar una nueva entidad. Una fusión suele implicar a empresas del mismo tamaño, lo que se denomina una fusión entre iguales. Las acciones de ambas empresas en una fusión se ceden y se emiten nuevas acciones de capital para la entidad combinada.

Una adquisición se produce cuando una empresa adquiere otra, y la empresa adquirente se convierte en propietaria de la empresa objetivo. En otras palabras, la empresa adquirida deja de existir tras una adquisición, ya que ha sido absorbida por la adquirente. Las acciones de la empresa adquirente siguen cotizando. Sin embargo, las acciones de la empresa objetivo dejan de cotizar y sus accionistas reciben acciones de la empresa adquirente. Sin embargo, la proporción de las acciones del adquirente con respecto a las de la empresa objetivo se basa en las condiciones de la compra. Por lo general, no se hace en una base de uno a uno.

Aviso a los empleados al vender la empresa

El artículo 197 de la Ley de Relaciones Laborales regula el traspaso de una empresa y los derechos de todos los trabajadores afectados por el traspaso. Según el artículo 197, un “negocio” incluye la totalidad o una parte de cualquier negocio, comercio, empresa o servicio, mientras que “traspaso” significa la transferencia de un negocio por parte de un empleador (“el antiguo empleador”) a otro empleador (“el nuevo empleador”) como negocio en marcha, lo que también se puede denominar como el negocio que cambia de manos.

La prueba para determinar si se trata de una “empresa en funcionamiento” consiste en comparar la empresa antes y después del traspaso y determinar si sigue siendo suficientemente igual. Para que el artículo 197 sea aplicable, deben darse tres elementos, a saber

Los términos expuestos anteriormente no implican que el nuevo empresario no pueda, mediante acuerdo con el trabajador, modificar algunas de las condiciones de empleo. No obstante, se hace hincapié en el término “de común acuerdo” con el trabajador trasladado.

El artículo 197(6) de la Ley de Relaciones Laborales (LRA) permite a las partes negociar y acordar la modificación de las condiciones del traslado. Dicho acuerdo debe celebrarse entre el antiguo empleador, el nuevo empleador y cualquier parte que hubiera sido consultada en términos de la sección 198 de la LRA (consulta a las partes en un procedimiento de reducción de personal). Si no se ha alcanzado dicho acuerdo, el antiguo empleador es sustituido automáticamente por el nuevo empleador.

La empresa vendió la indemnización por despido

Cuando un accionista vende sus acciones, normalmente está sujeto al impuesto sobre las plusvalías por la enajenación.    Sin embargo, hay una forma de realizar una venta de la empresa y no pagar ningún impuesto. La forma de hacerlo es vender a un Fideicomiso de Propiedad de los Empleados (EOT).    Los EOT se introdujeron en 2014 para fomentar una mayor participación de los empleados en las empresas, inspirados en el modelo empresarial de John Lewis.

Desde su introducción, la popularidad de este modelo de negocio ha ido ganando adeptos con cada vez más empresas que deciden adoptar esta estructura. A continuación se resumen las ventajas y desventajas de esta estructura de venta.

La principal ventaja fiscal para los accionistas vendedores es que la venta de sus acciones, sujeta a ciertas condiciones, estará libre del impuesto sobre las plusvalías, lo que supone un ahorro de entre el 10% y el 20% en la enajenación de la empresa, dependiendo de las circunstancias personales.

Qué ocurre con las prestaciones a los empleados cuando se vende una empresa

Las adquisiciones de empresas son cada vez más habituales en el mercado a medida que se desarrollan las pequeñas empresas y las empresas de nueva creación. Ya sea por el creciente éxito en el mercado o por la liquidación debido a dificultades financieras, muchas empresas pueden tratar de adquirir nuevos negocios prometedores o vender sus activos para evitar más pérdidas.

Hay dos formas principales de vender una empresa: venta de acciones o venta de activos. Cuando hay una venta de acciones, la entidad corporativa sigue siendo la misma, por lo que debería haber un impacto limitado en el empleo. La venta de activos significa que hay una nueva entidad corporativa, que puede o no tener impacto en el empleo y la antigüedad. Este último aspecto es el que nos ocupa en este blog.

Las empresas y/o sus activos pueden ser transferidos mediante procedimientos de quiebra, que en algunos casos extinguen los derechos de los empleados. Sin embargo, debido a la complejidad de los procedimientos de quiebra, esta cuestión queda fuera del ámbito de este artículo.

En virtud del artículo 9(1) de la Ley de Normas Laborales de 2000 (la “Ley”), si se vende una empresa en parte o en su totalidad y el comprador decide continuar con el empleo de un empleado del vendedor, la antigüedad del empleado se trasladaría al nuevo puesto como si no se hubiera producido ningún cambio. Aunque puede haber algunas excepciones a esta regla general (como si hubiera un lapso de tiempo entre el trabajo del empleado con el vendedor y la contratación por parte del comprador), la mayoría de los empleados que se encuentran atrapados en una compra empresarial mantendrían su antigüedad acumulada.

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