Frases para gente discapacitada

Vivir con discapacidad

1. “Mi consejo para otras personas discapacitadas sería que se concentraran en las cosas que su discapacidad no les impide hacer bien, y que no se lamentaran de las cosas en las que interfiere. No seas discapacitado tanto en espíritu como físicamente”.    – Stephen Hawking

3. “Cuando se oye la palabra ‘discapacitado’, la gente piensa inmediatamente en personas que no pueden caminar o hablar o hacer todo lo que la gente da por sentado. Yo no doy nada por sentado. Pero encuentro que la verdadera discapacidad es la gente que no puede encontrar la alegría en la vida y está amargada.” – Teri Garr

11. “Hoy elijo la vida. Cada mañana, cuando me despierto, puedo elegir la alegría, la felicidad, la negatividad, el dolor… Sentir la libertad que supone poder seguir cometiendo errores y tomando decisiones: hoy elijo sentir la vida, no negar mi humanidad sino abrazarla.” – Kevyn Aucoin

17. “La gente no siempre veía a una persona con discapacidad que tenía que utilizar una rampa o un ascensor como alguien a quien se le habían concedido privilegios innecesarios. Pero ahora me encuentro con eso a menudo. La gente dice: ‘¿Por qué tenemos que hacer grandes gastos por estas personas?”. – Mayor Owens

Citas sobre la diversidad

¿Cuál es la forma correcta de referirse a alguien en silla de ruedas, o a alguien que no puede ver, o ver bien, o a una persona que no puede oír, o oír bien, a alguien que no habla, que tiene notables problemas para entender las cosas, a alguien que está muy enfermo, o que siempre tiene dolor, o que simplemente parece extraño o “apagado” de alguna forma indefinible?

El polémico debate parece no terminar nunca sobre cuáles son las palabras y frases correctas e incorrectas para hablar de cualquier cosa relacionada con las discapacidades y las personas discapacitadas. La cuestión se resiste a todos los intentos de forjar un amplio consenso. Las personas discapacitadas, sus familiares y amigos, sus aliados y conocidos ocasionales, y sus antagonistas no se ponen de acuerdo sobre qué palabras logran el equilibrio adecuado entre precisión, claridad, realismo y positividad. Algunos de nosotros machacamos las palabras que consideramos anticuadas y ofensivas. Otros miran a su alrededor, confusos, preguntándose en qué momento las palabras de discapacidad que una vez aprendieron como progresistas se convirtieron de repente no sólo en pasadas de moda, sino en provocadoras.

Algunos intentan utilizar el lenguaje para remodelar todo el concepto de discapacidad, o redefinirlo para que no exista. Algunos utilizan las palabras para unificar a la diversa comunidad de discapacitados, mientras que otros se esfuerzan por lograr la especificidad y distinciones cada vez más finas entre las diferentes discapacidades y comunidades. Algunos trabajan para frenar el uso de términos obviamente insultantes, mientras que otros se enorgullecen del viejo adagio sobre “palos y piedras”. Algunos esperan utilizar el lenguaje para elevar a los discapacitados, mientras que otros prefieren la precisión y la elegancia lingüística. Una oleada de activistas creíbles y consultores en materia de diversidad nos enseñan cuidadosamente a decir “personas con discapacidad”, sólo para que una generación posterior de discapacitados nos diga que eso disminuye la experiencia y el significado de la discapacidad, y que en cualquier caso es incómodo y un poco condescendiente.

Día Internacional de las Personas con Discapacidad

Prueba este experimento mental: Estás sentado en tu mesa, cuando tu amigo te manda un artículo sobre un tema que te apasiona. Lo lees y le preguntas qué opina. Para tu sorpresa, su opinión es totalmente opuesta a la tuya. Evidentemente, esto te molesta. Esa misma noche, mientras le explicas lo sucedido a tu compañero, ¿cómo describes el punto de vista de tu amigo?

El ableísmo se define como la discriminación o el prejuicio social contra las personas con discapacidad, basado en la creencia de que las capacidades típicas son superiores. Puede manifestarse como una actitud, un estereotipo o un comentario o comportamiento directamente ofensivo. En lo que respecta al lenguaje, el capacitismo se manifiesta a menudo en forma de metáforas (“Mi novio está emocionalmente lisiado”), chistes (“¡Ese cómico era un histérico!”) y eufemismos (“Tiene capacidades diferentes”) en la conversación.

Como periodista con formación en medios de comunicación, paso mucho tiempo pensando en el lenguaje y en las palabras que elegimos para expresarnos. Nuestras palabras, y las razones por las que las elegimos, reflejan la época en la que vivimos. Al igual que se han retirado algunos términos históricamente racistas, sexistas y despectivos, también se han retirado un puñado de calificativos capacitadores que se utilizaban para deshumanizar, estigmatizar e institucionalizar a las personas en el pasado. Al mismo tiempo, demasiada gente sigue utilizando casualmente un lenguaje incapacitante para ridiculizar, criticar o despreciar a los demás.

Problemas de los discapacitados

Parte del problema de la palabra “discapacidad” es que sugiere inmediatamente la incapacidad de ver, oír, caminar o hacer otras cosas que muchos damos por sentadas. ¿Pero qué pasa con las personas que no pueden sentir? ¿O hablar de sus sentimientos? ¿O gestionar sus sentimientos de forma constructiva? ¿Qué pasa con las personas que no son capaces de establecer relaciones estrechas y sólidas? ¿Y las personas que no pueden encontrar la plenitud en sus vidas, o las que han perdido la esperanza, que viven en la decepción y la amargura y no encuentran en la vida ni alegría ni amor? Estas, me parece, son las verdaderas discapacidades”.

“Se ha dicho que la vida me ha tratado con dureza; y a veces me he quejado en mi corazón porque se me han negado muchos placeres de la experiencia humana… si se me ha negado mucho, se me ha dado mucho, muchísimo…”

“Por su discapacidad intelectual o su analfabetismo mental, algunos no pueden liberarse de la prisión de la idiotez irrevocable y se sienten condenados a encontrar una compensación gratificante extrayendo las cualidades más viles de las profundidades de su yo oscuro”. (“La ofensa de la jeta fea”)”

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